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Qué es tratar bien a una niña o un niño

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Todas las madres y padres queremos criar y educar adecuadamente a nuestros hijos desde que estos llegan al mundo. Para ello debemos atender adecuadamente, desde sus primeros años de vida, las necesidades físicas y psicológicas que tienen. 

Sus necesidades físicas son:

  • Alimentación adecuada, vestido, sueño suficiente, limpieza...
  • Respeto a sus horarios diarios
  • Atención medica tan pronto como la necesite, incluyendo las revisiones pediátricas y la vacunación.
  • No darle ningún tratamiento farmacológico sin que lo haya prescrito un pediatra.
  • Garantizar su seguridad evitando accidentes en casa, en la calle, en el coche, etc.
  • Que viva en un ambiente sano, no contaminado, limpio, etc.

Sus necesidades psicológicas son:

  • Sentirse querido tal y como es, por los adultos que cuidan de él.
  • Que se valoren sus progresos y logros.
  • Que se pongan límites claros a su comportamiento sin que para ello tenga que recibir castigos corporales.
  • Que pueda tener experiencias y desarrollar actividades diversas jugando, en casa, en la calle...
  • Mantener relaciones positivas con otros niños y adultos.
  • Sentirse seguro y protegido.

¿Qué hay que tener en cuenta?

Habitualmente, en los primeros años de vida hay situaciones y comportamientos de los niños que pueden llegar a desesperarnos y hacernos perder el control. Todos los padres y madres pasamos por estas dificultades y por momentos de nerviosismo. Es necesario pensar que todo ello es normal en esas edades, que el niño no se comporta así con el afán de fastidiarnos, que estos problemas irán desapareciendo poco a poco y que si no actuamos correctamente podemos poner las cosas peor. Pero no siempre es fácil encontrar una solución, al menos inmediata.

  • Ningún niño es igual a otro, como las niñas. Lo que con uno o una funciona, con otro u otra no. Cada uno tiene su propia personalidad, gustos y preferencias.
  • No existe el padre ni la madre perfecto. Aunque sepamos cómo debemos actuar con nuestro hijo, es normal que en ocasiones no lo hagamos.
  • Debemos respetar, aceptar y querer a nuestro hijo tal y como es. Casi siempre es diferente de cómo nos lo habíamos imaginado.
  • Las cosas materiales (ropa, juguetes, comida, etc.) no pueden sustituir al cariño de los padres.
  • Es necesario que el niño sepa lo que puede y lo que no puede hacer. Para ello, los padres tienen que ser constantes y coherentes entre sí.
  • El niño aprende lo que ve. Los niños son grandes imitadores. Por eso practica lo que predicas.
  • Todos podemos aprender de la educación que hemos recibido cuando éramos niños. De lo bueno, para hacer lo mismo con nuestro hijos. De lo malo, para evitarlo.
  • Cuando perdemos nuestro control, no solo no resolvemos los problemas sino que habitualmente los empeoramos. La paciencia es una virtud indispensable para un padre.

¿Cómo crecerá el niño que es bien tratado?

  • Su salud será mejor.
  • Mostrará curiosidad por todo lo que hay a su alrededor y deseos de aprender.
  • Desarrollará confianza en sí mismo y autoestima.
  • No necesitara llamar la atención comportándose de manera inadecuada.
  • Sabrá relacionarse mejor con otros niños y con otros adultos.
  • Sabrá dar y recibir afecto.
  • Ira ganando progresivamente mayor autonomía.
  • Tendrá menos probabilidades de sufrir problemas emocionales: depresión, ansiedad, inestabilidad.