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Preguntas en el ámbito familiar

¿Por qué debe participar mi hijo en un programa de Atención Temprana? ¿Qué beneficios le aportará?

La primera infancia constituye un periodo vital, caracterizado por un rápido desarrollo de las estructuras fisiológicas y psicológicas. Desde este punto de vista, cualquier compromiso o anomalía de las capacidades madurativas de un niño debe ser compensada lo más pronto posible, a fin de evitar limitaciones en su posterior desarrollo. Por lo cual, todo niño que presente alguna discapacidad, o esté en una situación de riesgo de alteración de su desarrollo, es aconsejable que sea derivado a un programa de AT con el fin de promover, facilitar o potenciar la evolución de todas las posibilidades de desarrollo.

¿Durante cuánto tiempo necesitará mi hijo recibir tratamiento de Atención Temprana?

El tiempo necesario de intervención vendrá determinado tanto por la edad del niño como por el tipo de alteración que manifieste. Los niños que manifiestan una situación de riesgo o de mayor vulnerabilidad en el desarrollo, provocada por cualquier condición física o ambiental, serán dados de alta cuando se observe que el niño evoluciona de forma normalizada.

¿El tratamiento de Atención Temprana, hará que mi hijo tenga un desarrollo normal?

Si su hijo tiene una deficiencia establecida, por ejemplo, de tipo cromosómica, neurológica, sensorial, etc, el tratamiento de AT no podrá hacer que desaparezca. Lo que si podrá hacer la AT es contribuir a reducir los efectos que esta deficiencia produce sobre el conjunto global del desarrollo. Para lo cual, se introducen mecanismos de compensación y adaptación a las necesidades específicas que presenta el niño, evitando, o al menos reduciendo los efectos secundarios y/o asociados, producidos por este trastorno. De igual forma, si su hijo no tiene deficiencia alguna, aunque si está en una situación de mayor vulnerabilidad por riesgo biológico o ambiental, la AT podrá posibilitar, en ocasiones, la optimización y la normalización del curso del desarrollo.

¿Cuándo sabré si mi hijo va a tener un desarrollo normal o va a tener algún retraso?

Si su hijo presenta alguna deficiencia documentada y diagnosticada, es muy probable que desde el principio podamos determinar y anticipar alguna información relacionada con la evolución que puede esperarse en estos casos. Si por el contrario, no hay diagnóstico definido, o nos encontramos ante una simple situación de riesgo, tendremos que esperar al menos hasta que el niño cumpla los doce meses para anticipar alguna información relacionada con el pronóstico. En ocasiones, cuando hay una indefinición tanto del diagnóstico como del curso del desarrollo, es más prudente esperar hasta los dos e incluso hasta los tres años para asegurarnos el no cometer errores de pronóstico.

¿Qué profesionales van a atender a mi hijo?

La elección de los profesionales que atenderán a su hijo vendrá determinado fundamentalmente por la edad del niño y el tipo de alteración que presente. En general, los equipos de AT cuentan con profesionales de diferentes especialidades, con el fin de dar respuesta a las peculiares necesidades que se puedan plantear. El equipo habitual de AT está compuesto por Médicos Rehabilitadores, Psicólogos, Pedagogos, Trabajadores Sociales, Fisioterapeutas, Logopedas, Psicomotricistas y Estimuladores.

¿Cuántas sesiones de tratamiento serán recomendables para que mi hijo evolucione lo más rápidamente posible?

La elección de la intensidad del tratamiento dependerá fundamentalmente del análisis pormenorizado de las necesidades individuales del niño, teniendo también en cuenta las expectativas y necesidades de la familia. De todas formas, cabe señalar que la intensidad de las intervenciones (mayor o menor número de sesiones), es una variable que influye de forma relativa sobre la eficacia del programa de intervención. En la actualidad se considera que el mejor programa de AT no es necesariamente aquel que más sesiones de intervención establece, sino aquel que por un lado, sabe dar respuesta a las necesidades específicas que se plantean a lo largo de todo el proceso, por otro, está dirigido tanto al niño como al entorno donde éste se desenvuelve, y finalmente, aquel que es capaz de integrar en un plan común las diferentes intervenciones de los profesionales que participan en el programa.

¿Cuál va a ser nuestro papel, como padres en todo este proceso?

En la actualidad, ya nadie pone en duda el extraordinario protagonismo de la familia como elemento determinante en el éxito y eficacia de un programa de AT. Por todo ello, los planes de intervención incorporan en sus objetivos, el establecimiento y facilitación de los cauces necesarios de colaboración y apoyo entre padres y profesionales. Partiendo de esta concepción, a la familia no sólo se le pide implicarse y colaborar en el programa sino que también se le solicita participar en la determinación de necesidades y en la toma de decisiones sobre las medidas más adecuadas del plan de intervención.

¿En qué lugar se impartirá el tratamiento?

En general, los centros de AT de carácter público y gratuito dependientes de la Gerencia de Servicios Sociales de nuestra comunidad autónoma, están centralizados en cada una de las nueve capitales provinciales. No obstante, se ha desarrollado un plan específico de AT, que tiene por objetivo acercar este programa al ámbito rural. De esta forma, si su localidad de origen está alejada de la capital de provincia, el programa se desarrollará a través de Equipos Itinerantes a nivel ambulatorio o domiciliario, bien en su localidad o en su cabecera de comarca.